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Proyecto pedagógico
Resultados |
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¿Por qué los bilingües precoces dominan mejor sus 2 lenguas que un monolingüe su única lengua? Desde hace una treintena de años, experimentos científicos han permitido explicar el proceso de adquisición de las lenguas por los bebés y los niños. Las aptitudes lingüísticas del bebé son ilimitadas. Desde los 7-8 meses, el bebé es capaz de identificar una lengua diferente a su lengua materna. Basta con que se le hable esta nueva lengua de manera continua durante tan sólo 2 minutos para que sea capaz de reconocerla.
Resulta aún más sorprendente que el bebé sea capaz de reconocer esa misma lengua tras haberla escuchado por medio de una voz artificial que suprima las pausas, la acentuación y la entonación.
Los científicos admiten que el cerebro del bebé lleva a cabo un proceso estadístico. El bebé constata, por ejemplo, que en francés se utiliza a menudo el sonido "e", y que dicho sonido es más frecuente que el sonido "u". Asimismo, se dará cuenta de que ni la "e" ni la "u" se utilizan en euskera, pero, sin embargo, comprobará que el sonido "a" se utiliza con muchísima frecuencia. Después de 9 meses, el parloteo del bebé incluye sonidos que no existen en su lengua materna, pero su parloteo está orientado por ésta última: el parloteo del inglés es diferente del parloteo del francés o del euskera. El bilingüismo precoz mejora la competencia en matemáticas y música. Esto se ha comprobado a través de las evaluaciones en todos los sistemas de enseñanza por inmersión de Francia (ikastola, diwan, calandretas, alsaciens, bressolas), pero también en el extranjero. En Québec, análisis muy profundos que tenían en cuenta otros factores, incluidos los sociales, han demostrado este hecho. Esto se explica por el hecho de que el área de Broca rige también el cálculo exacto y el análisis de las frases musicales. La inmersión del niño en 2 baños lingüísticos diferentes refuerza la adquisición de las 2 lenguas. El cerebro del bebé y del niño pequeño es capaz de descodificar cualquier lengua; identifica los elementos que la componen y las reglas que la rigen. Las figuras 3 y 4 simbolizan el francés y el euskera por medio de símbolos geométricos de distintos colores, obedeciendo a diferentes reglas. Si el niño aprende primero una lengua y luego la otra, el cerebro crea 2 zonas independientes para regir cada una de las 2 lenguas.
Si el niño se sumerge simultáneamente en las 2 lenguas, el cerebro crea una zona común para regir los elementos y las reglas comunes a las dos lenguas. Esto facilita la transferencia de una lengua a la otra y refuerza la adquisición de estas reglas comunes.
El diagnóstico por imagen (RMN) ha demostrado la existencia de esta zona común en los bilingües precoces en el área de Broca, que se encarga de los sonidos, la estructura de la frase y las reglas gramaticales. El RMN ha demostrado también la ausencia de una zona común en el caso de los que aprenden más tarde. El bilingüe precoz efectúa comparaciones frecuentes entre las 2 lenguas; así, toma conciencia espontáneamente de la estructura de las 2 lenguas, lo que refuerza su comprensión y, por tanto, su dominio. El sujeto monolingüe no tiene posibilidad de comparar. Los resultados de las evaluaciones de francés en clases de 6º en las ikastolas confirman este dominio, que es equivalente o superior a la media. El nivel de euskera de los alumnos de las ikastolas, que no ha podido, por el momento, ser comparado con otros sistemas de enseñanza, es equivalente al nivel de francés. Para profundizar en este tema: "Enfances plurilingues" G.DALGALIAN |